
Sombra otoñal ... estoy en sombras. Nada funciona como debería, las cosas siguen su curso, tal vez sea el destino que me atrapa. Y sí, lo sé bien, no controlamos nada. Necesitaba un reencuentro amoroso, sin peleas, ni gritos, ni reproches. Creía en eso a full. Pensé que lo íbamos a lograr. La última vez habíamos tenido una charla profunda, pudimos escucharnos por primera vez en mucho tiempo, sin listas de tipo YO TAL COSA Y VOS TAL COSA, Y YO HAGO ESTO Y VOS HACES LO OTRO ... La vida no es una lista, las relaciones tampoco. Acaso ya estaremos lisos, erosionados por el tiempo? Odio la chatura, la lisura ... what to do?
Un mueble puede acaso pudrir la vida? En este momento digo sí, sé que es superficial y sin importancia ... pero representaba mi necesidad de sentirme acompañada, sentir que no estoy sola y puedo pedir una cosa, una sola ... justamente una que no puedo hacer sola. Parece que lo tengo harto con el mueble... y todo se dispara en el sentido opuesto del que debería. Y mas aún. Sin entrar en detalles escabrosos, fue peor que cualquier situación que hubiera podido imaginar. Esa gran necesidad de las cosas fueran smooth hizo que salieron picos y que pinchara y doliera.
Y bueno, soy así, mi manejo de la frustación es limitado, y fue una gran, gran frustración.
Habrá que aceptar que llegamos al límite, tocamos el techo, o el fondo.
Dalva está en el quinto subsuelo.